Un cuenco humeante de ramen con miso desprende inmediatamente un aroma reconfortante: sabroso, intenso y con un ligero toque a frutos secos. El caldo envuelve los fideos, las verduras se mantienen crujientes y las setas aportan profundidad. Es un plato que se prepara en un santiamén, pero que da la sensación de que has estado mucho rato removiéndolo. Perfecto para una noche en la que te apetece algo caliente y sencillo.
Como el caldo se prepara con miso en lugar de caldo de origen animal y se elaboran con ingredientes vegetales, este plato es ideal si evitas la leche de vaca. Todo se puede encontrar fácilmente en el supermercado y no hace falta buscar productos especiales. Eso sí, fíjate bien en la etiqueta del miso y la salsa de soja si eres sensible a los restos de leche.
Preparación
Paso 1: Preparar el caldo
Pon el agua a hervir en una cacerola grande. Añade el miso y la salsa de soja y remueve hasta que se disuelvan bien. Deja que el caldo hierva a fuego lento para que los sabores se mezclen.
Paso 2: Cocer los fideos
Añade los fideos ramen al caldo y cuécelos siguiendo las instrucciones del envase. Remuévelos de vez en cuando para que no se peguen. Prueba a ver si están cocidos, pero aún tienen algo de textura.
Paso 3: Sofreír las verduras
Calienta el aceite de sésamo en una sartén o cacerola. Saltea las verduras para saltear y las setas durante 3 a 5 minutos hasta que estén al dente. No las saltees demasiado, deben quedar jugosas.
Paso 4: Servir
Reparte los fideos y el caldo en cuencos. Añade por encima las verduras y las setas salteadas. Sazona con una pizca de sal y pimienta y sírvelo inmediatamente, mientras aún esté bien caliente.
Valores nutricionales por persona
- 🥦 Verduras: 150 g
- 🍚 Hidratos de carbono: 54 g
- 💪 Proteínas: 16 g
- 🥑 Grasa: 9 g
- 🌾 Fibras: 7 g
- 🧂 Sal: 1,3 g
- 🔥 Energía: 520 kcal
Consejos y etiqueta
Si tu dieta no es totalmente vegetal, añade medio huevo pasado por agua a cada plato.
Decora los platos con cebolleta finamente picada y semillas de sésamo tostadas para aportar más sabor y textura.
Si eres sensible a los aromas añadidos o a los restos de leche, comprueba que en la etiqueta del miso y la salsa de soja no figuren estos ingredientes.
Guarda las sobras en la nevera durante un máximo de un día y caliéntalas a fuego lento en una cacerola con un chorrito de agua.
Cocina los fideos justo antes de servirlos para que no se ablanden demasiado en el caldo.

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